Bienvenid@s

Bienvenidos al blog del Colegio de Empresistas de Cantabria. Desde este espacio pretendemos proporcionar una nueva ventana de información práctica a nuestros colegiados y, sobre todo, generar una red de comunicación directa con todos vosotros, con contenidos de actualidad y datos importantes para nuestro sector, al mimo tiempo que abriendo un nuevo canal en el que podáis dar salida a vuestras dudas y compartir aspectos de interés de nuestra profesión.

Artículo ganador “IV Edición de los Premios Periodísticos al mejor artículo de contenido Económico”

El mes pasado dimos a conocer los nombres de los cuatro finalistas de la IV Edición de los Premios Periodísticos al mejor artículo de contenido Económico publicado en Cantabria.

Hoy compartimos con vosotros el artículo ganador escrito por Manuel Ángel Castañeda, periodista y director de publicaciones de El Diario Montañés.

Seminario sobre las Nuevas Normas Contables de las Entidades sin fines lucrativos

 

Os recordamos que el miércoles 23 de mayo es el última día para inscribirse a este Seminario:

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Boletín de inscripción

Entrevista a Dámaso López de Atalaya Sainz de Rozas

Dámaso López de Atalaya Sainz de Rozas, Presidente honorífico del Colegio de Titulados Mercantiles y Empresariales de Cantabria, nos concede una entrevista para la Revista del Colegio Oficial de Titulados Mercantiles y Empresariales de Cantabria

Novedades del IRPF correspondiente al ejercicio 2011

Varias han sido las novedades que afectan al Impuesto sobre la Renta correspondiente al ejercicio 2011.

Entre las más significativas está la supresión de la deducción por nacimiento o adopción. Con efectos de 1 de enero de 2011 y vigencia indefinida se suprimió el artículo 81 bis de la Ley de IRPF que regulaba la deducción por nacimiento y adopción.

En cuanto a los rendimientos de trabajo, se limita a 300.000 € la base sobre la que se aplicará la reducción del 40% a aquellos rendimientos que tengan un periodo de generación superior a dos años y no se obtengan de forma periódica o recurrente, así como aquellos que se califiquen según el reglamento como obtenidos de forma notoriamente irregular en el tiempo.

También se aplica la reducción del 40% prevista en el art. 18.2 del IRPF a los rendimientos de trabajo derivados del ejercicio de las opciones de compra sobre acciones o participaciones por los trabajadores que se imputen en periodos impositivos finalizados con posterioridad al 4 de agosto de 2004, cuando las opciones se lleven a cabo transcurridos más de dos años desde su concesión si no se conceden anualmente.

Con el fin de incentivar fiscalmente la utilización de los medios de transporte público colectivo por parte de los trabajadores se establece que no tendrán la consideración de rendimientos del trabajo en especie las cuantías satisfechas a las entidades encargadas de prestar servicio público de transporte colectivo por los desplazamiento que hagan los empleados entre su lugar de residencia al centro de trabajo en transporte público, con un límite de 1.500 € anuales. Se admitirán fórmulas indirectas de pago que cumplan los requisitos que reglamentariamente se establezcan.

Se ha modificado el tratamiento de los rendimientos del capital inmobiliario para permitir que el arrendamiento pueda ganar protagonismo en el mercado inmobiliario español y se aumenta la reducción del rendimiento neto procedente del arrendamiento de aquellos bienes inmuebles destinados a vivienda del 50 % al 60%.
Se reduce a 30 años la edad del arrendatario para poder aplicar la reducción del 100% y unos rendimientos netos del trabajo o de actividades económicas en el periodo impositivo superiores al IPREM ( para 2011 es de 7.455,14 €)

Sin embargo se establece un régimen transitorio específico de tal forma que en los arrendamientos procedentes de contratos realizados con anterioridad al 1 de enero de 2011 mantendrán esta reducción hasta que el arrendatario cumpla los 35 años.

Respecto al capital mobiliario, se establece como novedad la obligación de integrar en la base imponible del IRPF las rentas procedentes de reducciones de capital y distribución de la prima de emisión efectuadas con posterioridad al 23 de septiembre de 2010 por sociedades de inversión de capital variable (SICAV), de aplicación igualmente a organismos de inversión colectiva equivalentes a las sociedades de inversión de capital variable que estén registrados en otro Estado, con independencia de cualquier limitación que tuvieran respecto de grupos restringidos de inversiones, en la adquisición, cesión o rescate de sus acciones.

La reducción de capital de SICAV que tenga por finalidad la devolución de aportaciones, deberá integrar en la base imponible su importe o, en su caso, el valor de mercado de los bienes o derechos percibidos, importe que se calificará como rendimiento de capital mobiliario, de acuerdo con lo previsto en el art. 25.1 a) de la Ley del IRPF, con el límite de la mayor de las siguientes cuantías:

A) El aumento del valor liquidativo de las acciones desde su adquisición o suscripción hasta el momento de la reducción del capital social.

B) Cuando la reducción de capital proceda de beneficios no distribuidos, el importe de dichos beneficios.

El exceso sobre el citado límite minorará el valor de adquisición de las acciones afectadas hasta su anulación, en los términos establecidos en el artl. 33.3 a) de la Ley de IRPF.

La calificación fiscal que recibe el exceso que pudiera resultar será la de rendimiento de capital mobiliario procedente de la participación en los fondos propios de cualquier tipo de entidad, en la forma prevista para la distribución de la prima de emisión, aunque en ningún caso resultará de aplicación la excepción de los dividendos contemplada en la letra y) del Art. 7 de la Ley de IRPF.

En los supuestos de distribución de la prima de emisión de acciones de sociedades de inversión de capital variable, deberá integrarse la totalidad del importe obtenido en la base imponible del IRPF sin que resulte de aplicación la minoración de adquisiciones de acciones, previsto en el art. 25.1 e) de la Ley de IRPF.

Se suprime el requisito de mantenimiento de empleo para practicar la libertad de amortización de elementos nuevos del activo material fijo para aquellos contribuyentes que determinen el rendimiento neto de su actividad económica en el método de estimación directa, modalidad normal o simplificada y amplía el ámbito temporal de aplicación de este incentivo hasta el año 2015.

En particular para los contratos de ejecución de obras o proyectos de inversión celebrados con anterioridad al 2011, la libertad de amortización podrá aplicarse exclusivamente sobre las inversiones en curso efectivamente realizadas en los años 2011 a 2015, aunque la inversión inicial haya tenido lugar en los años 2009 y 2010, y quedarán igualmente excluidas aquellas inversiones que se ejecuten en periodos impositivos posteriores al 2015, a pesar de que en ellos se produzca la puesta a disposición o entrada en funcionamiento del elemento del activo material fijo.

A diferencia de lo que sucedía en el anterior régimen de libertad de amortización fiscal, se establece el límite del rendimiento neto positivo de la actividad económica a la que los elementos patrimoniales se afecten (determinado con anterioridad a la aplicación de este régimen de amortización y del régimen de deducibilidad de determinados gastos en el régimen de estimación directa simplificada)

Se eleva de 8 a 10 millones de euros el importe neto de la cifra de negocios obtenido en el período impositivo inmediato anterior que se exige para ser considerada empresa de reducida dimensión.

Deducción por inversión en vivienda habitual.
Se restablece la deducción por inversión en vivienda habitual, cualquiera que sea la base imponible del contribuyente, elevando a 9.040,00 € la base máxima de deducción.

Deducción por alquiler de vivienda habitual.
Los contribuyentes cuya base imponible general y del ahorro sea inferior a 24.107,20 € podrá deducir el 10.5% de las cantidades satisfechas en el período impositivo por el alquiler de su vivienda habitual.

Deducción por obras de mejora en vivienda.
Para las obras realizadas y cantidades satisfechas entre el 14 de abril de 2010 y el 6 de mayo de 2011 se seguirá aplicando el régimen de deducción por obras de mejora en la vivienda habitual conforme a los requisitos y límites que establecía la disposición adicional vigésima novena, en la redacción dada a la misma por el art. 1 del Real Decreto Ley 6/2010, de 9 de abril de 2010.

Se introduce una nueva deducción por obras de mejora satisfechas y efectuadas desde el 7 de mayo de 2011 hasta el 31 de diciembre de 2012 en cualquier vivienda que sea propiedad del contribuyente o en el edificio en que ésta se encuentre, aplicable cuando su base imponible sea inferior a 71.007,2 euros.

Por último indicar que se restablece con carácter temporal el gravamen del Impuesto sobre el Patrimonio para los años 2011 y 2012.

Están obligados a presentar declaración los sujetos pasivos, por obligación personal o real, en los que concurra alguna de las siguientes circunstancias:

- Su cuota resulte a ingresar
- Cuando, no dándose la anterior circunstancia, el valor de sus bienes o derechos, resulte superior a 2.000.000 €

Será obligatoria su presentación por vía telemática a través de Internet, lo que obligará a utilizar igualmente este procedimiento para presentar la declaración del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas para confirmar o suscribir, en su caso, el borrador de la declaración del IRPF:

Se eleva el límite de la exención de la vivienda habitual a 300.000 €

El mínimo exento del Impuesto sobre el Patrimonio se fija en Cantabria con carácter general en 700.000 €

Fuente: eldiarioalerta

Mercedes Mazo Jimeno. Empresista. Economista. Experta en materia de IRPF.

Curso: Inglés Comercial y de Negocios

 

 

Os recordamos que mañana es el última día para inscribirse a este Seminario:

Programa y Boletín de Inscripción

Seminario “Nuevo Reglamento de Auditoría: Cómo afecta al Auditor”

 

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Programa

Boletín de inscripción

Ideas diferentes, novedosas, innovadoras… Desaprender hábitos para aprender a generarlas

Buena o mala, no he conocido nunca a nadie que no haya producido alguna idea propia. Estamos genéticamente preparados para alumbrar pensamientos nuevos a partir de conocimientos adquiridos. Eso que, popularmente, denominamos “encenderse la bombilla”, nos ha ocurrido a todos más de una vez, y es una sensación muy agradable, que en ocasiones nos produce incluso cierta euforia. Algo parecido a una pequeña inyección de algún tipo de droga benigna que, efectivamente, nuestro organismo produce cuando se producen las conexiones químicas apropiadas.

La búsqueda de repetir esa sensación, sumado a la curiosidad, que también es una cualidad innata en las personas, nos mueve a producir ideas casi de forma natural. Y esas ideas son de nuestra propia cosecha, normalmente diferentes, generadas a partir de la información que vamos acumulando en nuestro cerebro, que en cada individuo funciona bajo sus propias peculiaridades.

Sin embargo, primero en la escuela, luego en el instituto, y quizá luego en la universidad -aunque, felizmente, cada día un poco menos- el sistema educativo nos va “normalizando” y “uniformizando”.

A la mayoría no nos enseñaron a encontrar soluciones a los problemas. Más bien a descubrir, con técnicas preestablecidas, la solución que tenía ya preparada el maestro, o la maestra. A tal punto llegaba nuestra programación mental hacia ese objetivo, que incluso, con cierta mala leche, en ocasiones nos preparaban “preguntas trampa”. Nuestros formadores daban por hecho que, con el aprendizaje recibido, tenderíamos a enfocar los problemas tal y como nos habían enseñado. Incluso cuando esa forma de enfocarlos nos llevara al error o a un callejón sin salida.

Más tarde, nuestro primer trabajo: llegábamos a una empresa y, pudiera ser que, tras unos días de desconcierto y toma de posición, percibiéramos -intuyéramos- que ciertas cosas podían hacerse de forma diferente. Si a alguno se le ocurrió, siendo todavía un advenedizo, pronunciar en voz alta las famosas palabras: “y… no se podría hacer esto mejor de otra manera?”, la respuesta mayoritaria podría haberse parecido a esta: “mira chico/a, aquí esto se hace así!”.

De hecho, en palabras de un antiguo profesor mío -al que recuerdo con cariño- las veces en que a un/a novato/a se le hacía caso a su sugerencia de cambiar las cosas se podrían contar “con los dedos de una oreja”.

Poco a poco, tras años de aprendizaje en nuestro sistema educativo y social, el mensaje termina grabándose a fuego en nuestra psique. Y, mira tú por donde, ahora se nos manda, por todos los medios imaginables y desde todos los focos mediáticos y socio-económicos, el mensaje siguiente: “hace falta innovar!”. O dicho de otra manera, hacen falta enfoques diferentes, ideas diferentes, soluciones diferentes, productos diferentes, servicios diferentes. Otra forma de hacer las cosas!

Y, en un país con un importante potencial creativo, reconocido dentro y fuera de nuestras intermitentes fronteras, la generación de innovación -no de investigación- no termina de arrancar con la fuerza necesaria para que sobrevivamos como potencia económica.

En buena medida, el esfuerzo que se nos pide ahora, aunque sin decirlo, es que “desaprendamos” a pensar como nos enseñaron. Que volvamos a hacerlo como lo hacíamos al nacer. Eso sí, que en lugar de bombardear a nuestros padres con “¿y por qué esto?”, “¿y por qué aquello?”, dado que ya somos adultos, aprendamos a preguntárnoslo nosotros mismos, y a buscar, solos o con ayuda, las respuestas a todos esos “porqués”. Pero no hay respuesta sin pregunta.

No hace mucho estaba tomando un cafelito con una amiga en una terraza, bajo una de esas “setas” que queman butano de una bombona guardada en la base, y que caldean el aire exterior, para fumadores o para simples amantes de los espacios abiertos. Hablábamos de innovación empresarial, de mejora continua, de excelencia y de otras palabrejas del “management” moderno, y aproveché para ponerle un ejemplo.

Le señalé la “seta” o quemador-estufa de la terraza y le dije que, si trabajáramos en la empresa que las fabricaba, podíamos ponernos a pensar en un quemador más eficiente, para no emitir tanto CO2; o en proteger la llama para evitar posibles daños si aquel artefacto se cayera por un tropiezo; o en un diseño más elegante para acompañar mejor a una terraza bonita y bien decorada. Todo eso estaría bien. Serían mejoras, evoluciones, variaciones, y eso es bueno, y estaría bien conseguirlo. Pero el enfoque para innovar de verdad no es ese.

Para ser innovadores, lo que deberíamos preguntarnos es: ¿Y por qué no usamos otra cosa en lugar de butano? ¿Y por qué no pensamos en algo que no requiera quemar nada? ¿Y por qué tiene que ser un artefacto extra en la terraza? ¿Y si las mesas generan aire caliente? ¿Y si calentamos el suelo? ¿Y si generamos una corriente de aire templado en la terraza? ¿Y si sacamos hacia allí el calor generado por las cámaras y las cocinas? ¿Y si diseñamos unas mesas con sillas que sean una especie de burbuja transparente de plástico, que retenga el aire caliente por arriba? ¿Y si…

Naturalmente, después de ese esfuerzo imaginativo, que es bonito, agradable y enriquecedor para quienes se acostumbran a hacerlo, surgen nuevos problemas y desafíos a resolver. Y se resuelven volviendo a aplicar la misma medicina: cambio de enfoque, imaginación y auto-preguntas, una y otra vez, hasta encontrar respuestas que nos satisfagan, o que podamos abordar, especialmente cuando comprobemos que nos llevan a caminos que la competencia no ha explorado. Bien porque no ha hecho ese esfuerzo -caso general- o bien porque, habiéndolo hecho personas diferentes, con diferentes bagajes personales, les ha podido llevar por caminos también diferentes.

Hace pocas fechas, la Universidad de Cantabria, a través de la Cátedra de Emprendedores, celebró una jornada para llevar el impulso de la innovación, en este caso al ámbito de la Facultad de Ciencias Empresariales. Además, impartida por un buen profesional, Manuel Revuelta, consultor empresarial con amplísima experiencia. Un punto en el casillero de nuestra universidad. El Colegio de Empresistas movió ficha ya hace tiempo, lo mismo que el gobierno regional, el nacional, la Cámara de Comercio…

Lo que sobran son oportunidades y medios para conseguir ser innovadores, en lo que sea. Lo que todavía hoy falta, en cada uno de nosotros, trabajadores o empresarios, es la firme voluntad de querer conseguirlo. La decisión de “desaprender” a pensar como lo hemos hecho y empezar a hacerlo de forma diferente. Porque, como dijo Einstein, “no pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo”. En el caso de las ideas, debemos cambiar el verbo “hacer” por el verbo “pensar”.

Federico Moratinos
Dtor Centro de Innovación y Diseño del Campus Rural

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

innolab@ono.com

 

Imagen: Deinterfaz

95 años de Turismo: El Hotel Real en la Exposición Temporal del Museo de la Contabilidad

En las últimas décadas del siglo XIX, los parámetros económicos forjados en el comercio con América se fueron difuminando, el peso de una alta burguesía y nobleza adinerada junto a una jerarquía eclesiástica muy influyente empezaron a empujar a Santander hacia una ciudad de servicios y de ocio.

En este ambiente Santander se convierte en la ciudad idónea para los veraneos regios de Alfonso XIII y su familia, que junto a la corte arrastran un grupo de destacadas personalidades del mundo de la aristocracia, la política, la sociedad y la cultura, repercutiendo en un considerable aumento del turismo de calidad, procedente sobre todo de la capital.

Esto condicionó un desarrollo urbano específico, con el área del Sardinero como centro de ocio para los veraneos, los baños de ola y la introducción de deportes de elite tales como el golf, tenis, polo y regatas, que requerían de instalaciones determinadas o especificas, acompañaron una arquitectura genuinamente regia con el Palacio de la Magdalena y el Hotel Real, proyectos en los participó de manera muy activa el rey, modificando el paisaje de la privilegiada bahía de Santander y una arquitectura genuina con el Palacio de la Magdalena y el Hotel Real como verdaderos hitos arquitectónicos diseñados por el arquitecto Javier González de Riancho.

El Hotel Real tuvo la cortesía de abrir las puertas de su archivo, para aproximarnos a su historia, allí, se encuentran muy bien conservados los primeros libros de contabilidad protagonistas de la inauguración del hotel celebrada el 12 de julio 1917, estos libros auxiliares fueron amablemente cedidos para formar parte de nuestra primera exposición “Empresas Centenarias en la UIMP: Paisajes Contables de Cantabria 1850-1950. El libro de registro donde se inscriben los primeros clientes llegados de Bélgica, Inglaterra y Francia, el primer libro de restaurante y de caja, junto al libro de actas que testimonia el histórico momento de la constitución del hotel, fueron expuestos gracias a la colaboración del Hotel Real.

Podemos acceder a más información sobre el hotel a través de su página Web.

Teresa Gómez León

Imagen: Suscripción de acciones encabezada por Su Majestad Alfonso XIII. Publicado en SAN EMETERIO GÓMEZ, H. José. Hotel Real. Recuerdos para un aniversario 1917-1992. Ediciones de Librería Estudio. Santander 1992.

Seminario: “Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas”

Os recordamos que mañana es el última día para inscribirse a este Seminario:

Programa y Boletín de inscripción

¿Qué es más importante tener ideas o saber gestionarlas?

A Michael Gerber muchos le llaman “el gurú nº1 de los pequeños negocios”. Norteamericano, experto en “emprendedurismo” y artífice del “E-Myth”, o el mito del emprendedor. En una entrevista, le preguntaron “¿cual es el problema de los negocios que fracasan? Su respuesta fue: “Que su fundador no es un emprendedor, sino lo que yo llamo un técnico con un ataque de emprendedurismo”.

Basaba su respuesta en los miles de casos en los que una persona, que es buena haciendo algo, decide montar una empresa para explotar ese talento. A un buen cocinero que monta un restaurante, un buen carpintero que monta un taller o un buen programador que se decide poner en marcha una empresa de software. Y terminaba su reflexión diciendo que estas personas acababan trabajando “para” su negocio, y no “en” su negocio. Dejaban de usar “su talento” y pasaban a necesitar “otro talento”, el de gestionar bien, que no siempre se tiene.

Unos defienden que lo importante es tener una buena idea. Otros, que es más importante saber ponerla en marcha. Lo cierto es que de poco sirve tener ideas sin saber gestionarlas, y de nada sirve saber gestionar… sin tener algo que gestionar. Ser capaz de hacer bien ambas cosas puede ser algo estupendo, pero poco habitual.

Se han escrito ríos de tinta sobre Steve Jobs, y su vida profesional está abierta. Jobs co-fundó Apple sobre la base de una innovación, el Apple-I, al que siguieron otras innovaciones. Desde el primer sistema operativo en el que no había que escribir -y memorizar- las órdenes, hasta el ratón.
La empresa creció y creció, y siete años después, decidieron que era el momento “dejarse de experimentos permanentes”, y contar con alguien que fuera experto en gestión empresarial. De modo que se llevaron al vicepresidente de la multinacional Pepsi-co, John Sculley, a golpe de talonario.

Tras aplicar sus conocimientos en gestión y dirección empresariales, aprendidos y practicados con éxito en su anterior empresa, Sculley buscó la eficiencia en todas las líneas de la organización, entendiendo que, habiéndose dedicado a eso, para eso se le requería. Seguro que, para lograrlo, ayudó a promover a los puestos clave a quienes más y mejor encajaban en la idea de eficiencia a la cabeza de cada sección o departamento. A corto plazo hubo mejoras económicas. A medio y largo plazo, las consecuencias fueron otras, y ninguna buena.

Apple comenzó a perder cuota de mercado. Su capacidad de producir innovación había mermado, y con ella la ventaja competitiva que permitió su ascenso. Jobs se enfrentó al consejo de administración y les dió a elegir entre él o Sculley. El consejo, más gestores que innovadores, y temerosos de perder lo conseguido, apostaron por “la seguridad”. Decidieron que, en momentos de zozobra, lo que menos se necesitaban eran “ideas novedosas”.

Jobs se marchó y fundó otra empresa, con la lección aprendida, y al poco tiempo comenzó a irle bien. Tiempo después, Apple, en cambio, llegó a bordear la quiebra, lo que asustó al consejo de administración mucho más. Entonces contactaron con Jobs para pedirle que volviera.

En cierto modo, Jobs y su consejo hicieron lo correcto al contratar al ex-Pepsi. En teoría, debería haberle permitido centrarse en las ideas, haciendo que otro se encargara de trabajar para hacerlas posible. Sculley sabía de gestión, no de innovación. A la mayoría del consejo le pasaba lo mismo, y apostaron por lo segundo en detrimento de lo primero. Grave error. Pero rectificaron, y Apple encontró un punto de equilibrio. Jobs y el consejo aprendieron a conjugar ambas cosas, y el resultado es conocido.

Con ideas “locas” y pidiendo recursos para desarrollarlas, Jobs llegó a asustar a los gestores. Éstos, a su vez, desconociendo entonces el valor de las ideas y la necesidad de innovar continuamente, se dejaron vencer por el miedo al riesgo, sin ser conscientes de que, al trabajar para conjurar ese miedo, se acercaron definitivamente al precipicio. No sabían, por que no lo habían aprendido ni experimentado primero, que renunciar a la innovación equivalía a renunciar al futuro, y a punto estuvo de costarles la empresa.

Naturalmente que es importante y necesario haber descentralizado la fabricación, y organizado un buen entramado productivo y de distribución, y una buena estrategia empresarial, y haber sabido ahorrar donde había que hacerlo, y gastar e invertir donde fuera conveniente. Pero nada de eso hubiera producido resultados, ni siquiera hubiera sido preciso, sin la capacidad de sorprender al mercado un año sí y el otro también, penetrando con fuerza, por ejemplo, en el mercado de los teléfonos móviles.

Nokia era entonces el rey del sector. Hacían muchos y buenos teléfonos, y se centraron en hacerlos cada vez mejor, de forma cada vez más eficiente. Hoy en día, esa empresa pasa por serios apuros para sobrevivir, despide a mucha gente y ha perdido mucha cuota de mercado, frente a un Apple que, no obstante, vende sus terminales más caros que ellos, y encima hace muchas otras cosas.

Es necesario conocer el fenómeno de la innovación, contar con gente que lo conozca, y saber compaginar las mentes creativas con las mentes gestoras, o al revés. Quienes tienen las ideas deben ponerse en contacto con quienes puedan aprovecharlas. Los directores y dueños de negocios han de buscar e identificar, dentro o fuera de sus organizaciones, a personas con ideas y potencial innovador. Y deben ver a esas personas como colaboradores necesarios.

Si un empleado de una empresa, en cualquier sección, tiene una idea, sabe que necesita de los gestores para desarrollarla. Si no cree que vayan a escucharle, se lo callará. Si piensa que puede crearle problemas o que van a mirarle raro, con mucho más razón. O si no va a saber expresarse, o cree que no le van a entender. O sospecha que, si la idea es buena, le van a dar de lado.

Quienes gestionan la empresa, no siempre son conscientes de cuanto necesitan a quienes tienen las ideas. Entre otras cosas, porque tienen tendencia a pensar que ellos mismos, como responsables máximos de la buena marcha del negocio, han de tener las ideas también, y ya hemos dicho que ambas tareas requieren de talentos diferentes.

De ahí surge la necesidad de aprender a gestionar también la innovación en las organizaciones. Saber instrumentar canales, crear la cultura interna, diseñar sistemas de promoción y recompensa, métodos de análisis y valoración de propuestas, y un montón de cosas más.

Sacarle provecho a una punta de tesorería, optimizar un presupuesto, controlar el gasto, diseñar un plan de marketing, mejorar la cadena de suministro u organizar mejor los turnos de trabajo, sin duda son vitales para el negocio. Aunque para hacerlo se aplican métodos y sistemas al alcance de cualquiera.

Las ideas, especialmente las innovadoras, en cambio, son patrimonio exclusivo de quienes las conciben. Son la quintaesencia de la ventaja estratégica que todo buen gestor aspira a conseguir: baratas de generar, con potencial de negocio y fuera del alcance de la competencia. Pero no basta con saber gestionarlas. Primero hay que producirlas, impulsar que se generen y escucharlas con atención para que no se escapen.

En el caso de Apple, sus propietarios y directivos pudieron recurrir de nuevo a Jobs para salvar la empresa. Si Vd es dueño o gestor de una empresa, a quien tiene?

Federico Moratinos
Dtor Centro de Innovación y Diseño del Campus Rural

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

innolab@ono.com