Los “Scrip Dividends” como fórmula alternativa al dividendo tradicional. Aspectos contables y régimen jurídico-tributario

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José Manuel Ortiz de Juan
Abogado.
CUATRECASAS, GONÇALVES PEREIRA

 

En no pocas ocasiones las empresas y los particulares que mantienen inversiones en valores de renta variable reciben de su habitual entidad financiera información relativa a próximas ampliaciones de capital, información que se suele acompañar del correspondiente boletín de respuesta en el que se solicita del accionista que indique expresamente qué decisión adopta en relación con dichas ampliaciones de capital.

Normalmente, en una ampliación de capital el accionista puede decidir acudir a la ampliación, recibiendo a cambio acciones total o parcialmente liberadas en la proporción entre acciones antiguas y nuevas que se haya acordado por la empresa, o bien transmitir al mercado los derechos de suscripción que le corresponden en la ampliación.

Sin embargo, este planteamiento tradicional y fácil de entender se ha venido a complicar en los últimos años debido a la proliferación de los denominados “scrip dvidends”, una sofisticada fórmula de retribución al accionista cuya comprensión no resulta sencilla para el inversor, pues lejos de ser un tradicional dividendo en efectivo se está en presencia de una operación societaria de ampliación de capital con cargo a beneficios no distribuidos que permite a la empresa trasladar al accionista los beneficios empresariales en forma de acciones liberadas de nueva emisión.

Las múltiples dudas que ha planteado la figura, tanto en el ámbito contable como en el tributario, ha dado lugar a que el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas y la Dirección General de Tributos hayan tenido que evacuar doctrina interpretativa al respecto, tratando de resolver las dudas planteadas. En el presente artículo se expone la materia a fin de que tanto las empresas como los inversores conozcan los criterios contables y fiscales que resultan de aplicación.

Aproximación al concepto y justificación

La expresión “scrip dividend” es la adaptación, al campo de los dividendos, de la expresión inglesa “scrip issue”, que puede traducirse como “emisión liberada” o “ampliación de capital liberada”, lo cual es revelador de la verdadera naturaleza de estos particulares dividendos.

Partiendo de lo anterior, y dejando al margen las confusas denominaciones comerciales con se suele identificar en la práctica –“dividendo elección”, “dividendo en especie”, etc.-, podría definirse el scrip dividend como una fórmula de retribución al accionista que jurídicamente se articula como una ampliación de capital con cargo a beneficios no distribuidos en la que la entidad emisora de las nuevas acciones ofrece a sus accionistas tres alternativas:

1ª) No acudir a la ampliación de capital y vender en el mercado los derechos de asignación gratuita que correspondan.

2ª) Acudir a la ampliación y obtener acciones totalmente liberadas, lo que se ha venido a denominar por algunas entidades como la opción por el “dividendo en especie”.

3ª) No vender derechos de asignación gratuita al mercado ni acudir a la ampliación suscribiendo nuevas acciones liberadas, percibiendo a cambio de la renuncia a las opciones anteriores una compensación económica en metálico. Esta tercera alternativa es la que se ha venido a denominar en la práctica como la opción por el “dividendo en efectivo”. Esta tercera alternativa es la más novedosa del sistema y se ejecuta en la práctica mediante una transmisión a la propia entidad emisora de las nuevas acciones de los derechos de asignación gratuita que corresponden al accionista, a un precio predeterminado en el acuerdo de ampliación de capital.

Causas de su desarrollo

La proliferación experimentada en los últimos años por los scrip dividends se debe a las múltiples ventajas que conlleva esta forma de remuneración al accionista, ventajas que cabe apreciar tanto en sede de la empresa como desde la óptica del accionista.

Para la empresa el scrip dividend aporta indudables ventajas, entre las que cabe señalar, como principal, que se consigue trasladar los beneficios al accionista sin desembolso alguno de tesorería, lo cual produce como efecto el mantenimiento de la cifra de recursos propios. Esta primera ventaja es muy apreciada en época de crisis por las empresas, que ven como gracias a esta fórmula pueden mantener su política de retribución al accionista sin perjudicar sus recursos propios, aspecto éste especialmente sensible para entidades sometidas a la supervisión prudencial del Banco de España que les exige mantener determinados niveles de recursos propios de solvencia. Asimismo, la transformación de reservas en capital refuerza la cifra de fondos propios y permite a la empresa mostrar una imagen sólida de balance ante sus acreedores y accionistas, presentes o futuros.

Por otra parte, al capitalizar reservas la empresa intensifica su financiación vía capital, evitando caer en un endeudamiento excesivo, aspecto éste sobre el que la reciente reforma fiscal en el IS ha insistido especialmente.

En último término la empresa fideliza aún más a aquellos de sus accionistas que opten por suscribir la ampliación de capital y adquieran nuevas acciones, asumiendo éstos también un mayor compromiso con la marcha de la empresa.

Desde el punto de vista del accionista, la primera ventaja que ofrece el scrip dividend es la posibilidad de incrementar la participación en la compañía sin necesidad de efectuar desembolso alguno si la opción finalmente escogida consiste en suscribir nuevas acciones en la ampliación de capital (dividendo en especie). Asimismo, como se expone más adelante, el accionista puede acceder a una retribución de su participación en los fondos propios de la empresa con atractivo fiscal en forma de diferimiento tributario si se opta por la venta de los derechos de asignación gratuita al mercado o si se decide suscribir la ampliación de capital adquiriendo nuevas acciones liberadas (dividendo en efectivo).

La magnitud del fenómeno “scrip dividend” ha ido adquiriendo tales niveles que en el año 2012 el Informe de Mercado elaborado por la Bolsa de Madrid incorpora por primera vez una referencia expresa a la cuestión. Así, se indica expresamente que “a lo largo del año doce empresas han distribuido el importe equivalente a 8.216 millones de euros en acciones a través de la fórmula de Scrip Dividend o Dividendo Elección, un 33% de la remuneración total al accionista.” Las principales empresas cotizadas que en 2012 acudieron al scrip dividend fueron entidades de crédito (4), empresas del sector energético (4), farmacéutico (1) construcción (1) y comunicaciones (1).

Los últimos datos publicados por la Bolsa de Madrid, correspondientes al Informe de Mercado del año 2014, muestran un incremento del 40% respecto de las cifras del año 2012, alcanzándose la cifra de 11.487 millones de euros en acciones y una capitalización inducida de 11.514 millones de euros. Un total de 23 empresas cotizadas acudieron a esta figura.

Régimen fiscal

Teniendo en cuenta que son muchísimos los inversores, particulares e institucionales, que han obtenido beneficios a través de la fórmula del scrip dividend, el conocimiento del régimen fiscal asociado a estas fórmulas de remuneración de accionistas resulta de gran interés por un doble motivo: primero, porque permitirá cumplir correctamente con las obligaciones tributarias en el IRPF, IS o IRNR, según corresponda; segundo, porque el adecuado conocimiento del régimen fiscal aplicable a cada una de las tres alternativas que se ofrecen en un scrip dividend servirá de ayuda para que la decisión que adopte el inversor por una u otra se realice con pleno conocimiento de las consecuencias tributarias. En suma, un buen conocimiento del régimen fiscal de estas fórmulas de remuneración permitirá una adecuada planificación fiscal de las carteras de valores de renta variable por parte de aquellos contribuyentes que tengan posiciones diversificadas en estos instrumentos financieros.

La Dirección General de Tributos, en respuesta a varias consultas tributarias vinculantes formuladas por los contribuyentes , ha ido perfilando el régimen fiscal aplicable a cada una de las tres alternativas que se ofrecen al accionista en un scrip dividend en los términos que a continuación se expone.

A) Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF)

Opción 1. Venta al mercado de los derechos de asignación gratuita

De conformidad con lo establecido por los párrafos segundo y tercero del artículo 37.1.a) de la Ley 35/2006, de 28 de noviembre, del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, el importe obtenido por el contribuyente como consecuencia de la transmisión de los derechos de asignación gratuita que correspondan a los valores cotizados reducirá el valor de adquisición de las acciones de las que los mismos proceden. Y si dicho importe fuera superior al valor de adquisición de las acciones, entonces el exceso tributará como una ganancia patrimonial.

Esta regla determina que el accionista, contribuyente del IRPF, no quedará sometido a tributación en el momento de la venta de los derechos de asignación sino que la tributación quedará diferida al momento posterior en el que se efectúe una transmisión onerosa de los valores. De este modo la capacidad económica que ahora se manifiesta por la venta de los derechos tributará con posterioridad, bajo la forma de ganancia patrimonial (o menor pérdida patrimonial), en la fecha en que se produzca la venta de los valores.

No obstante, debe señalarse que por aplicación de lo establecido por el último párrafo de la disposición final sexta de la Ley 26/2014, de 28 de noviembre, esta regla dejará de resultar de aplicación a partir del 1 de enero de 2017, pues a partir de dicha fecha el importe obtenido ya no reducirá el valor de adquisición de las acciones y tributará en el mismo período impositivo en que se transmitan los derechos, bajo la calificación fiscal de ganancia patrimonial que, además, quedará sometida a la obligación de retención a cuenta. Por tanto, se perderá la actual ventaja del diferimiento fiscal.

Opción 2. Suscripción de la ampliación de capital y adquisición de nuevas acciones liberadas (el llamado “dividendo en especie”)

En relación con esta segunda alternativa, el párrafo cuarto del artículo 37.1.a) de la Ley del IRPF dispone que la adquisición liberada de nuevas acciones no determina tributación en el momento de la entrega. El contribuyente recalculará el coste de adquisición unitario de las acciones, considerando a tal efecto tanto las acciones antiguas como las acciones nuevas que haya recibido.

Como se podrá apreciar, en esta segunda alternativa de nuevo se produce un diferimiento en la tributación de la capacidad económica que se manifiesta en el momento de acudir a la ampliación y recibir las acciones nuevas. Dicha capacidad económica quedará sometida a gravamen en un momento posterior, que será cuando se efectúe una transmisión onerosa de las acciones, tributación que tendrá lugar bajo la forma de una mayor ganancia patrimonial, o bien una menor pérdida patrimonial, debido al efecto de reducción del coste unitario de las acciones.

Opción 3. No vender derechos al mercado ni suscribir nuevas acciones en la ampliación de capital y, a cambio, percibir una compensación económica en efectivo (el llamado “dividendo en efectivo”)

Esta tercera opción, que representa la principal peculiaridad del esquema y sobre cuyo régimen fiscal se han planteado las principales dudas, ha sido analizada por la doctrina de la Dirección General de Tributos (DGT).

Bajo este tercer planteamiento, el accionista percibe una cantidad en efectivo, resultado de la transmisión onerosa de sus derechos de asignación gratuita a la empresa que amplía capital, y a un precio predeterminado en el acuerdo de ampliación. La DGT, a la hora de calificar fiscalmente la renta que obtiene el accionista como consecuencia de la citada transmisión de derechos, parte de la base de una interpretación finalista que asume que el fondo económico subyacente en un scrip dividend es el traslado al accionista del beneficio empresarial, y por ello concluye que la correcta calificación fiscal de la cantidad percibida por la venta de los derechos al emisor ha de ser la de un rendimiento del capital mobiliario derivado de la participación en fondos propios de entidades, en los términos del artículo 25.1 de la Ley del IRPF, en lugar de la de una ganancia patrimonial.

En definitiva, se equipara esta renta a la de un dividendo tradicional dado que, como reza la contestación de la DGT de 4 de octubre de 2010 (V2206-10) “(…) dicha compensación tiene por objeto garantizar a los accionistas de la entidad consultante la percepción de una determinada remuneración con independencia de la valoración en el mercado de los derechos de asignación y de que los derechos adquiridos finalmente se ejerciten o no (…)”.

Ha de señalarse que esta calificación fiscal de la renta como rendimiento del capital mobiliario procede tanto si quien obtiene la compensación es el propio socio que ya tiene cartera de valores preexistente como si es un sujeto que, sin ser socio, ha adquirido previamente derechos en el mercado y con los mismos acude a la ampliación de capital.

Calificada la renta como rendimiento del capital mobiliario, la siguiente consecuencia es su sometimiento a la obligación de retención a cuenta, actualmente al tipo de retención del 19,5%.

B) Impuesto sobre la Renta de no Residentes (IRNR) sin establecimiento permanente

El inversor no residente, particular o empresa, que sin disponer en España de establecimiento permanente perciba rentas en un scrip dividend deberá aplicar los criterios anteriormente expuestos a efectos de calificación fiscal de la renta.

Debe señalarse que el artículo 3 del texto refundido de la Ley del Impuesto sobre la Renta de no Residentes dispone que el IRNR se interpretará “en consonancia con la normativa reguladora del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y el Impuesto sobre Sociedades”. Asimismo, el artículo 13.3 del texto refundido de la Ley del Impuesto sobre la Renta de no Residentes dispone expresamente que “para la calificación de los distintos conceptos de renta en función de su procedencia se atenderá a lo dispuesto en este artículo y, en su defecto, a los criterios establecidos en el texto refundido de la Ley del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas”.

Por tanto, y sin ánimo de reiterarnos, se aplicará la misma calificación fiscal de la renta que se acaba de exponer en sede del IRPF, de modo que el no residente que venda sus derechos de asignación gratuita al mercado o acuda a la ampliación de capital suscribiendo nuevas acciones liberadas se podrá beneficiar del diferimiento tributario al reducir el coste de adquisición de sus acciones. Y si acude a la tercera opción, recibiendo una compensación en efectivo del emisor, deberá declarar un dividendo obtenido en España el cual, en principio, tributará con sometimiento a una retención a cuenta del 19,5% salvo que el contribuyente pueda invocar un tipo de retención inferior o una exención tributaria al amparo del Convenio de doble Imposición que en su caso mantengan válidamente firmado España y el país donde el contribuyente tenga su residencia fiscal.

B) Impuesto sobre Sociedades (IS) e Impuesto sobre la Renta de no Residentes (IRNR) sin establecimiento permanente

El régimen fiscal aplicable al inversor que tenga la condición de sujeto pasivo del IS o del IRNR mediante establecimiento permanente exige analizar previamente el régimen contable asociado a las operaciones de scrip dividend pues, tal y como dispone el artículo 10.3 de la Ley 27/2014, de 27 de noviembre del Impuesto sobre Sociedades, “en el método de estimación directa la base imponible se calculará, corrigiendo, mediante la aplicación de los preceptos establecidos en esta ley, el resultado contable determinado de acuerdo con las normas previstas en el Código de Comercio, en las demás leyes relativas a dicha determinación y en las disposiciones que se dicten en desarrollo de las citadas normas.”

Al no existir en la normativa reguladora del IS ningún precepto que de manera expresa contenga reglas aplicables a la suscripción de acciones gratuitas o a la venta de derechos de asignación gratuita, las reglas contables aplicables a estas operaciones tendrán plena convalidación fiscal.

Desde el punto de vista contable, el apartado 2.8 de la Norma de Registro y Valoración del Plan General de Contabilidad dispone que en relación con los dividendos en efectivo el perceptor registrará bien un ingreso o bien un menor valor de adquisición de las acciones. Si el dividendo percibido procede de beneficios generados por la empresa antes de la adquisición de las acciones, entonces el accionista registrará un ingreso financiero en su contabilidad como consecuencia del cobro del dividendo; y si, por el contrario, el beneficio con cargo al que se abonan los dividendos ha sido generado con posterioridad a la adquisición de las acciones, entonces el accionista computará un menor valor de adquisición de su inversión en la empresa en una cuantía igual al dividendo percibido.

Sin perjuicio de lo anterior, que exclusivamente se refiere a los dividendos satisfechos en efectivo, el PGC no contempla reglas específicas para dar solución contable a los scrip dividends, de modo que ha tenido que ser el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC) quien, en contestación a la Consulta 1 del BOICAC nº 88/2011, ha venido a establecer criterios al respecto.

La citada contestación dispone, en síntesis, que se aplicará el siguiente tratamiento contable al scrip dividend:

• El régimen contable aplicable al importe obtenido por la venta de derechos de asignación gratuita al mercado (1ª opción) debe partir del fondo económico de la operación. A juicio del ICAC, en estas operaciones tiene mayor peso la consideración de la operación como la enajenación de un derecho de asignación gratuita que como el reconocimiento de un derecho de crédito a percibir en forma de acciones o en efectivo. Por ello concluye que el criterio contable ha de ser el propio de la baja de un activo financiero. Ello determina que si las acciones están clasificadas contablemente por el accionista en la categoría de activos financieros disponibles para la venta (valoradas a valor razonable), y sobre la base de que el activo que se da de baja ya está registrado a valor razonable, sólo habrá que reclasificar a la cuenta de pérdidas y ganancias el resultado de la operación, para lo que será necesario determinar el coste que se da de baja.

• En cuanto a la adquisición de acciones liberadas (2ª opción), el ICAC sigue el criterio de la Consulta 2 del BOICAC 47/2001 y por remisión de ésta, el criterio de la Consulta 1 del BOICAC 9. De acuerdo con el ICAC, si las acciones están clasificadas contablemente por el accionista en la categoría de activos financieros mantenidos para negociar o en la cartera de activos financieros disponibles para la venta (valoradas a valor razonable), las acciones antiguas y las nuevas se valorarán también a valor razonable, lo que dará lugar a la correspondiente variación en la cuenta de pérdidas y ganancias o en el patrimonio neto, según donde esté clasificada la inversión. Y si las acciones están clasificadas en la categoría de inversiones en empresas del grupo, multigrupo y asociadas (valoradas al coste de adquisición), entonces el valor total de la cartera no se verá alterado, y todas las acciones, tanto las antiguas como las nuevas, se valorarán al precio medio ponderado.

• Por último en el caso de la 3ª opción en la que el accionista percibe una cantidad en efectivo como consecuencia de la transmisión de sus derechos de asignación gratuita al propio emisor de las nuevas acciones, el ICAC establece que el accionista reconocerá inicialmente un derecho de cobro (cuando se le notifique la existencia de la ampliación de capital) y el correspondiente ingreso en la cuenta de pérdidas y ganancias cuando haya manifestado la opción por ejecutar dicho derecho mediante obtención de efectivo, a lo que seguirá la posterior variación del valor razonable del activo en la cuenta de pérdidas y ganancias o en patrimonio neto dependiendo de cuál sea la cartera en la que tenga clasificada la inversión a efectos contables.

Estos criterios contables han sido acogidos por la DGT quien, en la contestación a consulta tributaria de 30 de diciembre de 2013 (V3675-13) ha sentado los siguientes criterios de aplicación:

Opción 1. Venta al mercado de los derechos de asignación gratuita

En caso de que se produzca la transmisión de los derechos de asignación gratuita el valor contable de la participación se verá disminuido en el importe de los derechos. Por tanto, el resultado contable que resulte de este criterio de valoración contable se integraría en la base imponible de la entidad transmitente de tales derechos, con su correspondiente reflejo en la base imponible del IS.

Opción 2. Suscripción de la ampliación de capital y adquisición de nuevas acciones liberadas (el llamado “dividendo en especie”)

En relación con esta segunda alternativa considera la DGT que, siguiendo el criterio contable, las nuevas acciones recibidas de forma gratuita en la ampliación de capital conservarán la antigüedad de las acciones antiguas de las que proceden los derechos de asignación gratuita, distribuyéndose el valor de todas las acciones entre las antiguas y las nuevas recibidas en la ampliación.

De este modo no se producirá integración de renta alguna en la base imponible del IS por la adquisición de las nuevas acciones. Dicha tributación se producirá con posterioridad en el momento en que tenga lugar la transmisión de las acciones o su baja en el balance de la empresa (efecto diferimiento fiscal). En dicho momento, al haberse reducido el coste de adquisición unitario de las acciones, se generará un mayor beneficio financiero en la venta (o una menor pérdida financiera), y dicha renta positiva o negativa se integrará en la base imponible donde quedará sometido a gravamen al tipo de gravamen que corresponda.

Opción 3. No vender derechos al mercado ni suscribir nuevas acciones en la ampliación de capital y, a cambio, percibir una compensación económica en efectivo (el llamado “dividendo en efectivo”)

El régimen fiscal aplicable a esta tercera opción es analizado por la DGT distinguiendo según que el perceptor del importe en efectivo tuviera o no la consideración de accionista con carácter previo a la ampliación de capital.

En el primer caso, si el inversor ya tuviera la condición de accionista antes de la ampliación de capital, el efectivo obtenido como consecuencia de la transmisión de los derechos de asignación gratuita a la entidad emisora de las nuevas acciones tendrá la consideración de ingreso tributable de forma equivalente al cobro de dividendos, y ello porque la compensación económica percibida tiene como finalidad garantizar al socio la obtención de una remuneración. Por tanto, no se aplica el tratamiento propio de la venta de derechos de suscripción al mercado.

Dicha renta quedará sometida a la obligación de retención a cuenta, actualmente a un tipo de retención del 19,5%.

Ha de señalarse que es posible que el accionista que percibe el efectivo en esta tercera opción tuviera una participación superior al 5% y con más de un año de antelación en la entidad que amplia capital lo que, en principio, le permitiría aplicar la exención por doble imposición de dividendos en los términos del artículo 21 de la Ley del Impuesto sobre Sociedades. Esto, en la práctica, determinaría la ausencia de tributación para el accionista y la inexistencia de la obligación de retención, si bien hemos de advertir que se trata de un supuesto poco frecuente si se tiene en cuenta que la mayoría de las entidades que distribuye scrip dividends son empresas cotizadas.

En la hipótesis de que el inversor hubiera adquirido los derechos en el mercado, con independencia de que tuviera o no previamente la condición de accionista, el efectivo obtenido sería igualmente un ingreso tributable equiparable a un dividendo, cuya cuantificación vendría determinada por diferencia entre el valor de adquisición de los derechos y el importe de la compensación en efectivo percibida con cargo a beneficios no distribuidos.

A diferencia de lo previsto en materia de IRPF, el régimen fiscal expuesto no cuenta en el caso del IS con una regulación en el cuerpo normativo regulador del Impuesto. Esta circunstancia fue advertida en la Propuesta nº 42 del Informe de la Comisión de Expertos para la Reforma del Sistema Tributario (Informe Lagares), en la que se indicó lo siguiente:

“Debería regularse en el Impuesto sobre Sociedades un tratamiento fiscal uniforme con el que ya existe en el IRPF para la suscripción de una ampliación de capital con cargo a reservas, por la que se reciban las nuevas acciones totalmente liberadas”.

No obstante, la nueva Ley 27/2014, de 27 de noviembre, del Impuesto sobre Sociedades no ha sido receptiva a esta propuesta.

Los scrip dividends hoy. Argumentos a favor y argumentos en contra

En un tiempo como el actual en el que la crisis económica padecida estos años atrás empieza a decrecer en intensidad, se plantea la duda de si la fórmula de los scrip dividends seguirá llevándose a cabo por las empresas.

Desde la óptica de las empresas, entre los argumentos favorables a que esta práctica siga siendo habitual está el fortalecimiento de los recursos propios mediante la recapitalización de los beneficios no distribuidos, fomentándose la autofinanciación frente a la financiación externa.

También ha de señalarse un interesante efecto que hace ver con cierto atractivo fiscal la segunda opción de un scrip dividend (la opción del dividendo en acciones). En efecto, cuando el accionista no alcanza a tener una participación superior al 5% en la empresa, y la primera y tercera opciones, consistentes en la venta de derechos al mercado o a la propia entidad emisora no son fiscalmente eficientes pues determinan tributación, la segunda opción del dividendo en acciones permitiría diferir la tributación hasta la fecha en que se transmitan las acciones o las mismas causen baja de balance. Si la empresa quisiera mantener su política de remuneración a los accionistas dando una solución fiscalmente óptima a los socios minoritarios que tengan menos del 5% del capital, el scrip dividend y, más concretamente, la segunda opción consistente en el dividendo en especie se muestra como una ventajosa remuneración de dividendos con tributación diferida.

Entre los inconvenientes que apunta el scrip dividend en el corto plazo debe señalarse el hecho de que a partir del 1 de enero de 2017 la primera opción (venta de derechos de asignación al mercado) dejará de llevar aparejado un diferimiento en la tributación y perderá su atractivo fiscal para los accionistas que tengan la condición de contribuyentes por el IRPF.

Por último, no debe olvidarse que tras un quinquenio de scrip dividends generalizados en la bolsa, no son pocas las voces de los accionistas que protestan ante estas prácticas que han producido una dilución importante de su participación societaria en la empresa.

 

1. Recuérdense, por ejemplo, las múltiples referencias que realiza el Informe de la Comisión de Expertos para la Reforma del Sistema Tributario (“Informe Lagares”) a la necesidad de evitar el sesgo empresarial al endeudamiento o, en el ámbito del Impuesto sobre Sociedades, las recientes limitaciones legales a la deducibilidad fiscal de los gastos financieros inicialmente introducidas en el artículo 21 del texto refundido de la Ley del Impuesto sobre Sociedades y que actualmente se encuentran reguladas en el artículo 16 de la Ley 27/2014, de 27 de noviembre, del Impuesto sobre Sociedades.

 

2. Contestaciones de 29-07-2009 (V1777-09); 28-04-2010 (V0848-10) y aclaración posterior en contestación de 4-10-2010 (V2206-10); 19-09-2011 (V2111-11) ; 10-12-2012 (V2352-12) ; 08-05-2013 (V1552-13); 16-09-2013 (V2727-13); 07-10-2013 (V2984-13); 30-12-2013 (V3675-13); 12-06-2014 (V1553-14) y 28-07-2014 (V2056-14).

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